Cristianos tutelados

A pesar del título, en esta entrada no voy a hacer referencia a nuestros hermanos y hermanas que viven, como nuestro hermano Youcef, bajo persecución y con la vigilancia permanente de un estado opresor. No, a quienes me quiero referir es a esa ingente cantidad de cristianos que, en una época en la que tenemos un acceso fácil y generalizado, al menos en nuestro mundo occidental, a la Biblia y en la que las posibilidades de estudiarla crecen exponencialmente a través de seminarios y universidades cristianas, tanto presenciales como a través de internet, se convierten en cristianos dependientes y no de la Palabra de Dios sino de “pastores” que, en vez de llevar a las personas a Cristo, los atraen hacia ellos mismos y sus “ministerios”.

Activists hail release of Christian pastor in Iran, teen in Pakistan Washington Post

Es triste ver que hay presuntos pastores que en vez de predicar que, a través de la Biblia, “conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” (Juan 8:32) o que “la fe es por el oir y el oir por la Palabra de Dios” (Rom. 10:1) se predican a si mismos y, erigiéndose en semidioses, tergiversan los principios del sometimiento mutuo y del respeto y consideración hacia quienes sirven en la obra de Dios, obligando a sus seguidores a someterse a su voluntad, asumiendo la posición de intermediarios entre los creyentes y Dios, posición que solo corresponde al Espíritu Santo.

Así, encontramos cristianos que son incapaces de enfrentar su vida y sus decisiones porque han de someterlo todo a la voluntad de su “pastor” en vez de buscar guía en la oración, la Palabra de Dios y en su propio criterio. Es bueno pedir consejo, especialmente a personas maduras y de buen juicio, pero eso no significa que podamos abdicar de nuestra responsabilidad ante Dios y ante los demás. La delicada e importantísima labor de un pastor es la de acompañar en el camino hacia Cristo, enseñando la voluntad de Dios para que otros puedan ser “verdaderamente libres” (Juan 8:36) y no la de tomar las decisiones por los demás.

Por ello, se hace especialmente importante, volver nuestra mirada a las verdades contenidas en la Biblia, estudiándolas con rigor y cuidado y así poder rechazar, con contundencias todo aquello que Dios rechaza y abrazar con pasión todo aquello que Dios ama, y esto, parafraseando a Job, “no porque hayas oído de oídas, sino por que tus ojos espirituales ven y conocen la realidad de Dios” (Job 42:5).

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Acerca de David Gómez

Consultor de Marketing Digital y Social Media. http://davidgomez.eu
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