La lealtad al líder

Ayer estuve viendo una entrevista que le hicieron a Ansón. En un momento de la misma, y en alusión a la situación actual de los partidos, comentó que ahora prima “la lealtad al líder” por encima de la lealtad a los ciudadanos o a las idéas. Realmente, miremos donde miremos vemos la realidad de esta afirmación (que no es exclusiva de España) y me temo que la iglesia evangélica está mostrando el mismo patrón. Veamoslo brevemente.

El concepto de lealtad es un concepto muy importante. Sería imposible alcanzar muchos de los grandes proyectos de la Humanidad o de la Iglesia sin un buen y fuerte sentido de lealtad y compromiso. De hecho sería extremadamente positivo, para la Iglesia, si el líder al que rendir lealtad fuera Cristo pero, mucho me temo que, salvo honrosas excepciones, esto no es así.

Tristemente, hoy en día abundan los “profetas”, “apóstoles” y “pastores” (y su contraparte femenina) que pretendiendo proclamar el mensaje de salvación, amor y humildad del evangelio no hacen sino promocionarse a si mismos y a sus “ministerios”, algunos de forma consciente y otros, llevados por un sincero deseo de hacer un mayor y mejor servicio a Dios, al ser confundidos por las formas o tendencias que ven en “grandes líderes”.

Por cuestiones profesionales, conozco en profundidad el concepto de Marca Personal (o Personal Branding) que tan de moda está en los ámbitos empresariales.  Todo buen profesional debe gestionar su imagen, su marca, como si se tratase de una marca industrial. Debe preocuparse por que esa imagen transmita sus valores, sus capacidades y su importancia y debe realizar una adecuado plan de promoción y gestón alrededor de ella. Pues bien, lo que yo, como profesional del tema veo, cuando miro ciertos “ministerios”, no es la promoción del evangelio, sino la promoción de sus respectivas (y poco acertadas por cierto) marcas personales, pero esto no es nada nuevo.

“En aquel día muchos me dirán: Señor, Señor, nosotros hablamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros. Pero yo les contestaré: ‘Nunca os conocí. ¡Apartaos de mí, hacedores de maldad!” (Mateo 7:22-23)                                 y

“El Señor dice: “Maldito aquel que aparta de mí su corazón, que pone su confianza en los hombres y en ellos busca apoyo.” Jeremías 17:5

Es cierto que debemos lealtad a los responsables que Dios levanta en su Iglesia, pero no es menos cierta que esa lealtad debe estar condicionada a su lealtad y fidelidad a Dios y a su Palabra y que, por encima de cualquier otra lealtad siempre debe prevalecer Cristo.

“Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios.” Hechos 4:19

¿Para quién es tu lealtad?

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Acerca de David Gómez

Consultor de Marketing Digital y Social Media. http://davidgomez.eu
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